
El futuro del campo ante el cambio climático está en la agricultura protegida, con sistemas tecnificados para la aplicación racional del agua, nutrimentos y el con- trol de plagas.
Esta industria, en la que Sinaloa es pionero, inició de manera comercial en la última década del Siglo 20 y a la fecha ha crecido de manera exponencial.
Para 1999 había alrededor de 600 hectáreas bajo este tipo de sistema en todo el País y actualmente se cultivan aproximadamente 21 mil 500 hectáreas de diversas hortalizas y ornato, de las cuales, poco más de 1 2 mil son de invernadero y el resto de mallasombra y macrotúnel.
El valor de la infraestructura tecnificada de este tipo de agricultura llega a los 8 mil millones de dólares, con una producción de 2 millones 628 mil 900 toneladas de legumbres al año en el País, según el reporte del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera
El total de la producción tanto a cielo abierto como en invernaderos es de más de 7 millones 500 mil toneladas.
El Sistema de In formación Arancelaria, de la Se creta ría de Economía, establece que el volumen de exportación de hortalizas en el ciclo 2011 fue de 3 millones 222 mil 709 toneladas, entre cultivos protegidos y a campo abierto.
De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, la agricultura protegida genera cerca de 160 mil empleos directos y tiene un incremento de hasta cinco veces la producción con relación a la de campo abierto.
Además, no se circunscribe a un solo ciclo, sino que se puede producir todo el año, aprovechando las ven- tanas de mercado para obtener precios competitivos.
Pero lo más importante es el ahorro de más de 50 por ciento en la utilización del agua, respecto a los cultivos al aire libre, lo que beneficia al medio ambiente.
En la actualidad se desperdicia entre el 40 y 50 por ciento del agua a nivel de parcelas con el riego por gravedad, más el 15 ó 20 por ciento en los canales, por lo que la tecnificación del campo es una necesidad urgente.
El Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca del Estado, Juan Guerra Ochoa, afirma que en los últimos 10 años se han tecnificado aproximada mente 80 mil hectáreas, de las casi 800 mil de riego que hay en Sinaloa, principalmente de hortalizas y frutas, pero la mayoría son a cielo abierto.
Dentro de los proyectos estratégicos propuestos por el Consejo Estatal de Desarrollo Rural Sustentable al Gobierno federal, se encuentra la instalación de mil hectáreas más de unidades de agricultura protegida para producir hortalizas en periodo de primavera-verano, con una ventana comercial ventajosa.
La agricultura protegida es un sistema de producción, principalmente de cultivos hortícolas y ornamentales, que se realiza en México bajo diversas estructuras y técnicas para proteger los cultivos de climas extremos y recrear condiciones ambienta les óptimas para el desarrollo de las plantas y frutos.
Esto permite un alto rendimiento y la producción de legumbres de alta calidad e inocuidad.
Sin embargo, el costo de este tipo de esquemas es alto, ya que la infraestructura por hectárea puede llegar en promedio a los 2 millones de pesos, aunque pueden construirse sistemas más baratos como la mallasombra y el macrotúnel.
Principal productor Sinaloa es el estado líder en la producción de hortalizas bajo sistemas de protección, aplicando la más alta tecnología en los cultivos.
En el estado se siembran poco más de 6 mil hectáreas, las cuales representan poco más del 22 por ciento del total de la superficie a nivel nacional, seguido por Baja California con el 14 por ciento; Baja California Sur, con 12 por ciento; Jalisco, con 10 por ciento; y el resto en otros 21 estados de la República.
Sin embargo, esta superficie bajo el esquema de agricultura protegida es muy pequeña respecto al total de la agricultura convencional en la entidad, que llega a casi 800 mil hectáreas.
Los principales cultivos que se manejan en este esquema son el tomate, con el 70 por ciento; el pimiento morrón, con el 16 por ciento; el pepino, un 10 por ciento; y el resto de otros como el chile habanero, la papaya, la fresa, las flores y plantas aromáticas.
Una industria importante
Para Alfredo Díaz Belmonte Director General de la Asociación Mexicana de Horticultura Protegida, esta industria especializada es muy importante para la agricultura mexicana y para la generación de empleos y divisas.
Este organismo cuenta con 354 miembros, de los cuales aproximadamente 280 son productores especializados con alto nivel de tecnificación y cultura productiva.
“Estimamos que el valor de la infraestructura que tienen los socios de la AMPHAC es de mil 800 millones de dólares; poner una hectárea de invernadero en promedio sale en alrededor de 2 millones y medio de pesos, aunque claro, hay esquemas más baratos como la mallasombra, hasta los invernaderos más caros de alta tecnología, sistemas computarizados, calefacción, riego tecnificado”, manifiesta.
Díaz Belmonte dice que los socios de este organismo producen alrededor de un millón 200 mil toneladas de hortalizas al año en una extensión de 8 mil hectáreas y representan el 80 por ciento de las exportaciones de legumbres a Estados Unidos y Canadá.
“Estamos hablando de divisas por más de mil 500 millones de dólares y la generación de 50 mil empleos, de los cuales 20 mil son fijos y alrededor de 30 mil temporales”, agrega.
El directivo de AMPHAC asegura que una industria que genera esta cantidad de empleos, derrama económica y divisas, no es nada despreciable para la economía mexicana.
Expone que los objetivos de la organización que dirige son lograr unir a la industria hortícola protegida, consolidarla y defender los intereses de sus socios, además de proveer de herramientas útiles para elevar la producción, la calidad y la rentabilidad, con el fin de ser reconocidos a nivel internacional.
Es muy importante esta agricultura, indica, porque se protegen los cultivos de cambios climáticos como las heladas y sequías, además de lograr un producto inocuo.
“Seguimos arrastrando déficit de agua a nivel general, lo cual es un costo enorme para el estado y el País”, asevera.
A diversificar mercados y cultivos
El reto para la horticultura protegida ahora es diversificar sus mercados y sus cultivos, ya que actualmente dependen del envío de productos a Estados Unidos.
Díaz Belmonte informa que en Sinaloa sus socios cuentan con 4 mil 21 hectáreas de agricultura protegida, la mitad de las que tienen a nivel nacional.
Aquí se producen 628 mil 281 toneladas de hortalizas, principalmente tomate, pepino, chile morrón y berenjena.
Se estima que más del 90 por ciento de este volumen se exporta a Estados Unidos y Canadá.
“El mercado tradicional de la hortaliza mexicana es Estados Unidos, pero vemos que cada día hay más problemas”, expresa.
Es necesario, agrega el líder horticultor, voltear hacia Sudamérica, que representa una demanda suficientemente grande e importante, aunque el problema que hay que resolver es el de la logística que se ha vuelto un cuello de botella.
“Estuvimos con el Secretario de Economía y quedamos de sentarnos a analizar, junto con Sagarpa, para ver cómo podemos romper esos cuellos de botella para tener acceso a nuevos mercados”, señala.
Asevera que buscan la diversificación en dos vertientes, una la geográfica, es decir, ir a nuevos países con los productos que ya ofertan, logrando superar los obstáculos del transporte y logística, y por otro lado, a través de la reconversión de cultivos, es decir, cultivar otras hortalizas que necesite el mercado específicamente, procurando su factibilidad y viabilidad.
Buscan blindarse Para defenderse y evitar amenazas del mercado, los productores de la AMPHAC iniciaron el “blindaje agroalimentario” a través del cumplimiento de cinco normas y conceptos, como son la inocuidad con la que se produce, la calidad, la responsabilidad social, la ambiental y la seguridad.
Díaz Belmonte indica que esto significa que los industriales de la agricultura protegida se blindan a través de certificaciones internacionales.
“Ya tenemos casi el 50 por ciento de los socios con un blindaje bastante avanzado desde el punto de vista agroalimentario, es decir, que se han venido certificando en buenas prácticas agrícolas, produciendo con calidad mundial”, añade.
El futuro nos alcanzó; las sequías y los cambios climáticos obligan a los agricultores a reconvertir sus sistemas de producción.
Aunque establecer la agricultura protegida es caro, es una buena opción contra los embates de la naturaleza.
Subsidios
El Gobierno federal subsidia este tipo de cultivos a través del Programa de Apoyo a la Inversión en Equipamiento e Infraestructura.
Para reconversión productiva a macrotúnel se entrega un apoyo de entre 112 mil 500 a 150 mil pesos por hectárea, según la región.
En mallasombra el subsidio es de 360 mil a 480 mil pesos por hectárea y en invernaderos, de un millón 125 mil a un millón 500 mil.
En fortalecimiento, de 50 mil a 75 mil pesos por hectárea en macrotúnel; 160 mil a 240 mil en mallasombra; y 500 mil a 750 mil por hectárea de invernaderos.
La convocatoria para el programa de Sagarpa 2013 se cerró el 19 de abril.
Publicado por Noroeste
El 11 de mayo de 2013